lunes, 24 de enero de 2011
DECISIONES.
A veces nos asusta tener que tomar decisiones rápidas, sin pensar ni atenerse a posibles consecuencias, sin ver la repercusión de estas. ¡Es un flash! ¡Un BUM! , instantáneas y fuertes, repentinas como el sonido de una explosión, quizá hasta causen el mismo efecto. Tienes que dar una respuesta, la están esperando y no puedes hacerte de rogar, no te han concedido ese privilegio que es el tiempo. ¿Tiempo? Creo que en cuanto a decisiones no es necesario, creo que las mejores respuestas son las rápidas, espontaneas, atrevidas, fugaces, esas que no tienen tiempo para dar lugar a dudas, esas que salen directas de un corazón para inundar otro. Para desbordarlo. Esas que siempre son un acierto.
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